Todos estamos familiarizados con las dietas. Ya sea que estés en una actualmente, hayas estado, o de plano jamás lo hayas intentado, todos conocemos el concepto básico. Sabemos que consiste en regular qué cosas comemos y en qué cantidades con un propósito particular, como mejorar nuestra salud, ganar músculo, o la más conocida, bajar de peso.

Adentrarse en el mundo de los regímenes alimenticios parece ser sólo un boleto de ida, ya que estás en él nunca vuelves a ver la comida de la misma forma. Esto puede ser tanto bueno como malo, dependiendo de la información que recibas. Y es que, lamentablemente, es muy fácil mal informarnos y creer todo lo que otros nos dicen, lo que vemos en la televisión o leemos en internet. Esto es peligroso, no sólo porque vivimos confundidos, sino porque también puede llegar a perjudicar seriamente nuestra salud.

Existen una infinidad de mitos sobre las dietas esparcidos por el mundo; datos muy populares que no suelen ser ciertos, o sólo hasta un punto. A continuación, te mostramos algunos para sacarte de dudas y que puedas seguir con éste hábito de la forma más saludable posible.

MITO: Si tienes sobrepeso no eres saludable.

Realidad: Esto es sólo en parte cierto, ya que, aunque existen personas con sobrepeso que no padecen diabetes y tienen tanto buena presión arterial como colesterol, existe todavía el riesgo de padecer más enfermedades por el estado de su metabolismo. Mantén tu alimentación saludable y haz ejercicio regularmente.

MITO: Ayunar te ayuda a bajar de peso.

Realidad: Otra media verdad. Mientras que ayunar sí puede quitarnos unos kilos de encima, es un proceso muy específico el que debemos seguir para conseguir esos resultados, y que sean duraderos. La ciencia detrás es ésta: cuando no comemos, la producción de la hormona del crecimiento aumenta, lo que acelera la creación de proteínas. A falta de otra fuente de energía, el cuerpo recurre a la grasa. Es decir, formamos músculo más rápido y a la vez quemamos grasa. El riesgo con esto, además de todos los efectos secundarios que conlleva el no comer (dolor, fatiga, mareos, debilidad, etc…) es que cuando finalmente ingerimos algo puede que lo hagamos en grandes cantidades ignorando qué tan saludable es, quitándole el valor a nuestro esfuerzo. Y es que es muy difícil controlarnos cuando tenemos mucha hambre. Ayunar puede ser útil, pero sólo practícalo de vez en cuando; nunca dejes de comer por completo. Se trata de tener hábitos alimenticios saludables, así que sé muy consciente de lo que haces, antes de intentarlo pide la opinión de tu médico.

MITO: No es necesario hacer dieta si haces mucho ejercicio.

Realidad: El ejercicio siempre abre el apetito, por lo que es usual comer más si es una actividad que hacemos constantemente. El detalle es vigilar que lo que comes no revierta el efecto de la actividad física. Si quieres adelgazar, procura sincronizar tu alimentación con la cantidad de ejercicio que haces para darle a tu cuerpo exactamente lo que necesita.

MITO: Debes comer menos carbohidratos si quieres bajar de peso.

Realidad: Los carbohidratos son los azúcares, almidones y fibras presentes en frutas, granos, verduras, lácteos y otros alimentos. Se dividen en dos grupos, simples y complejos. Los primeros los hallamos en galletas, caramelos y otras cosas que no tienen vitaminas, minerales ni fibras. Por otro lado, los complejos están en el pan, frijoles, fruta y más alimentos, y sí nos proporcionan nutrientes. Así que los únicos carbohidratos que no nos benefician, y por tanto, podemos dejar de consumir, son los simples. 

MITO: Comer en la noche te hace subir de peso.

Realidad: La hora a la que comemos no tiene nada que ver con qué tanto engordamos. No existe ninguna prueba que afirme que comer en la noche afecta más que comer en la mañana o al medio día, ya que el cuerpo siempre está trabajando, dependiendo de la energía que le demos. Las calorías son calorías sin importar el horario, por lo que es importante asegurarnos de que lo que comemos es saludable para que nuestro cuerpo funcione de forma correcta. Lo que sí, es que dormir de 7 a 8 horas corridas contribuye a que los niveles de cortisol (una hormona que influye en el almacenamiento de la grasa) se reduzcan, así que procura cuidar tus hábitos de sueño.

MITO: Si los paquetes de los alimentos dicen que el producto “no tiene grasa” o “poca grasa”, puedes consumir la cantidad que quieras sin ganar peso.

Realidad: Por lo general, los alimentos que promocionan esto complementan esa falta de grasa con azúcares, almidones o sal, por lo que terminan teniendo la misma cantidad de calorías o más que la presentación original. Para conocer cuántas calorías tiene realmente un producto hay que revisar la etiqueta con los datos nutricionales, prestando atención a la cantidad por porción, y el tamaño de ésta.

Esperamos que ésta información haya aclarado algunas de tus preguntas, para que cuando comiences o continúes una dieta lo hagas de la manera más saludable, segura y consciente posible. No busques bajar de peso de cualquier forma, asegúrate de que los hábitos que practicas no te perjudican en ningún aspecto, y siempre consulta a tu médico antes de la decisión de modificar tu régimen alimenticio.

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